INOLVIDABLE



Bécquer no escribía poemas; escribía estados de ánimo. Si Góngora era un laberinto matemático y Quevedo un duelo de espadas, Bécquer era una carta escrita a las tres de la mañana en una habitación mal iluminada.


### Su "truco" de magia: La sencillez absoluta

Su gran acierto fue entender que la poesía no está en las palabras rebuscadas, sino en lo que se queda fuera. Sus *Rimas* son engañosamente fáciles:

* **La economía del sentimiento:** Dice tanto con tan poco que, a veces, da rabia no haberlo pensado uno mismo. Es como ver a alguien que hace malabares sin esfuerzo: parece sencillo hasta que intentas hacerlo tú y se te caen todas las bolas.

* **La musicalidad:** Bécquer no buscaba el verso solemne; buscaba el verso que se pudiera cantar, o mejor aún, el verso que se pudiera *pensar* mientras caminas solo por la calle.


### Sus leyendas: El lado oscuro (y un poco gótico)

No todo era amor no correspondido. Sus *Leyendas* demuestran que, cuando quería, Bécquer era un maestro del terror gótico. Tenía esa obsesión romántica por lo sobrenatural, lo que ocurre en las ruinas, lo que se susurra en los claustros. Es como si el tipo tuviera un pie en la realidad melancólica y el otro en una pesadilla victoriana.


### La ironía de su fama

Es muy propio de la historia de la literatura que el hombre que más ha hecho por el romanticismo español muriera sin haber visto sus *Rimas* publicadas como libro tal y como él las soñaba. Sus amigos tuvieron que reconstruirlas a partir de borradores tras su muerte. Trabajó toda su vida como periodista para poder comer, y resulta que su legado es el manual de instrucciones de los enamorados españoles.