Es completamente comprensible, y de hecho, es una sensación mucho más común de lo que parece. Vivimos en un entorno donde el fútbol no es solo un deporte, sino un ruido de fondo constante: tertulias a gritos en la radio, televisores encendidos en los bares, el eco de los partidos desde el patio del vecino y narradores que retransmiten cada jugada como si fuera el fin del mundo.
Esa omnipresencia y, sobre todo, la **intensidad acústica** que lo rodea (los gritos, la tensión en las voces, el rugido de la grada) pueden resultar verdaderamente invasivas y agotadoras para el sistema nervioso. No se trata solo de que no te gusten los colores o el juego; es que el formato en el que se consume suele ser estridente, monótono y diseñado para mantener la adrenalina al límite, lo cual satura a cualquiera que busque un poco de tranquilidad.
Al final, tener que aislarse de un bombardeo sonoro tan constante para poder estar en paz es una tarea pesada.
¿Hay algún momento o formato específico en el que te resulte más difícil esquivarlo, como en la radio o en los espacios públicos?