HOMBRE GRIS
Luis llevaba cuatro años y siete meses con Radio Sin Fronteras , y a veces le parecía una condena, aunque no lo era. No era como sus otros proyectos —juntar letras en sus dos blogs, enviar muestras a agencias de publicidad que acababan cogiendo polvo o en la basura—. Esos eran intentos fallidos, ecos de un tipo, con rarezas que a veces ni él mismo soportaba. Ahora estaba en su cueva, su apartamento de cortinas cerradas, con su micrófono como única bandera. El mundo exterior lo agobiaba demasiado: amigos que se van, desengaños profesionales de proyectos incumplidos, promesas que se deshacían como humo. Fuera de la radio, o de escribir para cuatro belgas despistados que aún leían sus blogs, se sentía un perdedor. El año 2024 se le había pasado más rápido que el anterior, aquel 2023, donde se dedicó a coleccionar diplomas como si los certificados pudieran tapar los agujeros. Pensó en un directivo escolar que en 1989, cuando Luis tenía catorce años, le soltó: "Nunca llegarás a nada...