Artículo Primero
El que lee no huye: se arma.
Un libro es una espada envainada en papel, lista para defendernos de la necedad, del tedio y de las conversaciones ajenas en el transporte público.
Artículo Segundo
Leer no es una excentricidad, ni una rareza, ni un hábito sospechoso.
Sospechoso es quien presume de no haber leído jamás, como si la ignorancia fuera un trofeo y la pereza mental un título nobiliario.
Artículo Tercero
Quien lee vive más vidas que un gato y, además, sin arañazos.
Viaja sin billete, ama sin riesgo, llora sin testigos y ríe sin que nadie le pregunte qué le hace tanta gracia.
Artículo Cuarto
Los libros no muerden.
Muerde la vida cuando uno no sabe cómo defenderse de ella.
Y para eso, un buen capítulo es mejor que un escudo.
Artículo Quinto
Si alguien nos mira mal por leer, sonreímos.
No por superioridad, sino por compasión:
pobres criaturas, no saben lo que se pierden.
Y si lo supieran, quizá también leerían… aunque fuera el prospecto de un jarabe.
Artículo Sexto
Leer es un acto de rebeldía silenciosa.
Mientras el mundo grita, nosotros pasamos página.
Mientras otros opinan sin saber, nosotros aprendemos sin ruido.
Mientras la prisa devora a todos, nosotros nos demoramos en una frase bien escrita.
Artículo Séptimo
Un lector nunca está solo.
Tiene a Cervantes, a Quevedo, a Lorca, a Machado, a quien quiera invocar.
Y si la tristeza nos ronda, un libro la espanta como un conjuro antiguo.
Artículo Octavo
No pedimos permiso para leer.
No pedimos perdón por leer.
No pedimos disculpas por tener biblioteca.
Si acaso, pedimos más estanterías.
Artículo Noveno
La lectura no cura todos los males, pero alivia muchos.
Es antidepresivo, analgésico, antiaburrimiento y antitodo-lo-que-nos-pesa.
Y no tiene efectos secundarios salvo el deseo de seguir leyendo.
Artículo Décimo
Declaramos solemnemente que, mientras haya un lector en pie, el mundo no estará perdido.
Porque un lector es un faro.
Y un faro, aunque sea pequeño, siempre vence a la oscuridad.
Conclusión del Manifiesto
Leer no es un pasatiempo.
Es una postura ante la vida.
Una forma de decir:
“Aquí estoy, mundo, pero no pienso dejar que me tragues sin haber leído antes un buen capítulo.”
Firmado:
Los lectores impertérritos, los caballeros andantes del papel, los que cabalgamos con un libro bajo el brazo y una sonrisa cervantina en el rostro.
Si quieres, Vicente, puedo preparar:
- un segundo manifiesto, más humorístico aún
- un manifiesto oscuro, casi místico
- un manifiesto combativo, para cerrar el mes con fuego
- o un manifiesto breve, como lema para tu Blogger
Tú decides la próxima piedra de esta catedral editorial.
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