🎭 MONÓLOGO: “NO TOQUÉIS EL PLATO, QUE FALTA LA FOTO”
Interpretado por un ciudadano del siglo XXI que solo quería cenar caliente
Buenas noches, queridos espectadores.
Hoy vengo a hablaros de un fenómeno moderno, moderno de verdad, tan moderno que dentro de poco lo estudiarán en arqueología digital:
la manía colectiva de fotografiar los platos antes de comerlos.
Porque ya no se cena.
No, no.
Se inaugura.
Se inaugura el plato como si fuera una exposición temporal del Prado.
Tú vas con hambre, con ilusión, con un estómago que ruge como un león renacentista.
Y de pronto llega el camarero con tu plato, humeante, perfecto, recién hecho…
y ahí empieza la tragedia.
—¡Quieto! ¡No lo toques!
—¿Pero por qué?
—¡Que falta la foto!
Y tú, que solo querías comer, te ves rodeado de móviles como si fueras un sospechoso en un interrogatorio.
Uno hace zoom.
Otro busca el ángulo.
Otro mueve el pan porque “queda mal en la composición”.
Y el más devoto del grupo dice:
—Espera, espera… que no me gusta cómo refleja la luz en la salsa.
La salsa, mientras tanto, se enfría.
Y tu paciencia también.
La comida ya no alimenta: ahora posa
Antes la comida era un acto íntimo, casi sagrado.
Ahora es un shooting.
Un casting.
Un book fotográfico.
El plato no es plato:
es influencer.
Es modelo.
Es celebridad de cinco minutos.
Y tú, que has pagado por él, te conviertes en su representante involuntario.
El grupo: ese enemigo del hambre
Porque esto, amigos, solo pasa en grupo.
Si estás solo, comes.
Pero en grupo…
en grupo se desata la locura colectiva.
De pronto todos son fotógrafos profesionales.
Todos son expertos en luz natural.
Todos son críticos gastronómicos de Instagram.
Y si alguien osa empezar a comer antes de la foto, se le mira como a un traidor.
—¡Pero hombre, espera!
—¡Que no he hecho la foto!
—¡Ahora ya no queda bonito!
Bonito.
La comida tiene que quedar bonita.
No rica.
No caliente.
No sabrosa.
Bonita.
La filosofía del plato frío
Yo me pregunto:
¿En qué momento dejamos de vivir para empezar a documentar?
¿En qué momento la vida dejó de ser experiencia para convertirse en archivo?
¿En qué momento la comida dejó de ser comida para convertirse en contenido?
Los estoicos llorarían.
Montaigne escribiría un ensayo furioso.
Ortega diría que la masa ha invadido la mesa.
Y tendría razón.
La verdadera modernidad
La modernidad no es fotografiar la comida.
La modernidad es comerla caliente.
La modernidad es saborearla.
La modernidad es hablar con quien tienes delante, no con tus seguidores.
La modernidad es vivir el instante, no archivarlo.
Final del monólogo
Así que, queridos espectadores, la próxima vez que estéis en un restaurante y alguien diga:
—¡No comáis todavía, que falta la foto!
Hacedme caso.
Miradlo con ternura, con compasión, con esa mezcla de pena y humor que uno reserva para los desvaríos modernos…
y responded con elegancia:
—Haz la foto rápido, hijo, que yo he venido a cenar, no a inaugurar una exposición.
Y comed.
Comed caliente.
Comed sin flash.
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